Duelo: cuando el tiempo pasa pero el dolor sigue ahí
- Arantxa Alcázar

- 24 jul 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: hace 3 días

Existe una idea muy extendida de que el duelo tiene una duración concreta y que, con el paso del tiempo, el dolor debería desaparecer. Sin embargo, muchas personas se sienten confundidas o incluso culpables cuando, meses o años después de una pérdida, el malestar sigue presente.
El duelo no sigue un calendario. Que el tiempo pase no significa que el dolor tenga que hacerlo al mismo ritmo.
¿Es normal que el duelo dure tanto?
Sí. El duelo es una respuesta natural ante una pérdida significativa, y su duración y forma varían mucho de una persona a otra. No depende solo del tiempo transcurrido, sino del vínculo con lo perdido, de las circunstancias de la pérdida y de los recursos emocionales disponibles en cada momento.
En algunos casos, el entorno espera que la persona “esté mejor” pasado un tiempo, lo que puede generar sensación de incomprensión y aislamiento emocional.
Señales de un duelo que sigue presente
El duelo puede manifestarse de formas muy distintas. Algunas señales frecuentes cuando el dolor persiste son:
Tristeza intensa que aparece en determinados momentos
Sensación de vacío o ausencia constante
Dificultad para retomar rutinas o proyectos
Irritabilidad, cansancio emocional o falta de motivación
Culpa por “no estar como antes”
Evitación de recuerdos o, por el contrario, rumiación constante
Estas experiencias no significan que el duelo esté “mal hecho”, sino que el proceso sigue activo.
¿Por qué el dolor puede mantenerse en el tiempo?
El duelo no es solo echar de menos; implica reorganizar la vida sin aquello que ya no está. A veces, el dolor se mantiene porque:
No se ha podido expresar libremente lo que se siente
Se ha tenido que ser fuerte para otros
La pérdida ha coincidido con otros momentos difíciles
Existen emociones complejas como culpa, rabia o miedo
El entorno minimiza o invalida el proceso
Cuando estas emociones no encuentran un espacio, el duelo puede cronificarse.
¿Cuándo puede ayudar la terapia en un proceso de duelo?
La terapia no busca que olvides ni que “cierres” una etapa, sino acompañarte a integrar la pérdida de una forma más llevadera. Puede ser especialmente útil cuando:
El dolor interfiere de forma importante en el día a día
Sientes que estás estancado o bloqueado
Aparece ansiedad, bajo estado de ánimo o aislamiento
Necesitas un espacio donde hablar sin sentirte juzgado
Acompañar el duelo desde un espacio profesional permite comprender lo que ocurre y avanzar respetando el propio ritmo.
Para terminar
Que el tiempo pase no invalida tu dolor. Cada proceso de duelo es único y no responde a expectativas externas. Poder reconocer lo que sientes y permitirte pedir ayuda también forma parte del proceso.
Si sientes que el duelo sigue pesando más de lo que te gustaría, el acompañamiento psicológico puede ayudarte a transitarlo con mayor apoyo y comprensión.



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