Síntomas de un ataque de ansiedad: cómo reconocerlo y qué hacer
- Arantxa Alcázar

- 30 dic 2024
- 2 Min. de lectura
Actualizado: hace 3 días

Los ataques de ansiedad son experiencias intensas y muy desagradables que pueden aparecer de forma repentina. Muchas personas los viven por primera vez pensando que les está ocurriendo algo grave a nivel físico, lo que aumenta aún más el miedo y el malestar.
Reconocer los síntomas de un ataque de ansiedad es un primer paso fundamental para poder afrontarlo con mayor calma y reducir su impacto.
¿Qué es un ataque de ansiedad?
Un ataque de ansiedad es una activación intensa del sistema nervioso. El cuerpo reacciona como si existiera un peligro inmediato, aunque en realidad no haya una amenaza real en ese momento. Esta reacción no es peligrosa, pero sí muy angustiante.
Suele alcanzar su punto máximo en pocos minutos y, aunque la sensación sea muy intensa, no pone en riesgo la vida.
Síntomas físicos de un ataque de ansiedad
Los síntomas físicos suelen ser los más alarmantes y los que generan mayor miedo. Entre los más frecuentes se encuentran:
Palpitaciones o sensación de que el corazón late muy rápido
Opresión o dolor en el pecho
Dificultad para respirar o sensación de falta de aire
Mareo, inestabilidad o sensación de desmayo
Sudoración, temblores o escalofríos
Hormigueo en manos, pies o cara
Náuseas o malestar estomacal
Estos síntomas son consecuencia de la activación del organismo y no indican un problema cardíaco ni respiratorio, aunque se sientan así.
Síntomas emocionales y cognitivos
Además de las sensaciones físicas, suelen aparecer pensamientos y emociones muy intensas:
Miedo intenso o sensación de peligro inminente
Pensamientos como “me voy a desmayar”, “me va a dar algo” o “voy a perder el control”
Sensación de irrealidad o de estar desconectado de uno mismo
Necesidad urgente de escapar de la situación
Estos pensamientos alimentan el círculo de la ansiedad y hacen que el ataque se mantenga.
¿Qué hacer durante un ataque de ansiedad?
Aunque en el momento pueda parecer imposible, hay algunas pautas que pueden ayudar a reducir la intensidad del ataque:
Recuerda que es ansiedad: aunque muy desagradable, no es peligrosa y pasará.
Respira de forma lenta y consciente, intentando alargar la exhalación.
Permanece en el lugar si es posible; huir refuerza el miedo a que vuelva a ocurrir.
Evita luchar contra los síntomas: permitir que estén, sin intentar controlarlos a la fuerza, suele ayudar a que disminuyan antes.
Dirige tu atención a algo externo, como describir mentalmente lo que ves a tu alrededor.
¿Cuándo conviene pedir ayuda profesional?
Si los ataques de ansiedad se repiten, generan miedo anticipatorio o empiezas a evitar situaciones por temor a que vuelvan a aparecer, es recomendable buscar ayuda psicológica.
La terapia permite:
Comprender por qué aparecen los ataques
Reducir el miedo a los síntomas
Aprender a manejar la ansiedad de forma más eficaz
Recuperar seguridad y calidad de vida
Para terminar
Los ataques de ansiedad son una respuesta del organismo ante una activación excesiva, no una señal de peligro real. Aprender a reconocer sus síntomas y saber cómo actuar puede marcar una gran diferencia.
Si sientes que la ansiedad está condicionando tu día a día, la ayuda profesional puede ayudarte a entender lo que te ocurre y a manejarlo con mayor tranquilidad.



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